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Dic 01

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Adolescencia, malos hábitos alimenticios y los TCA.

En la actualidad, los adolescentes evitan y en el peor de los casos dejan de comer de forma saludable tal vez por la aceptación social o las burdas creencias que la delgadez es sinónimo de salud.

 

Foto Cortesia.-

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Ésto conlleva de manera significativa a la desmejora de su organismo por la poca cantidad o casi ausencia de macronutrientes (carbohidratos, proteínas y lípidos), micronutrientes (vitaminas y minerales) y otros componentes de importancia, siendo el padecimiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), la consecuencia de mayor relevancia.

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son un compendio de distintas patologías compulsivas, crónicas y que sin la observación especializada pueden atentar contra el bienestar psicológico de quien los padece.

Indicadores

El portal web es.wikipedia.org, señala que “En los últimos 30 años, los TCA surgieron como enfermedades cada vez más frecuentes, sobre todo en los adolescentes. Los estudios sobre la frecuencia de estos trastornos muestran un aumento preocupante, principalmente en la población de mujeres jóvenes. Se ha encontrado que entre 1 y 2% de las mujeres padecen de anorexia nerviosa (AN), y entre 1 y 3% padecen bulimia nerviosa (BN). Estos trastornos se presentan en una proporción de 10 a 1 en las mujeres con respecto a los varones, aunque en los últimos años se ha incrementado el número de varones que los padecen. Generalmente el inicio de los trastornos de la conducta alimentaria es de los 14 años hasta los 20”.

El ya mencionado sitio web de igual forma menciona los trastornos más frecuentes, conocidos también bajo la denominación de trastornos de la ingestión de alimentos.

La Anorexia : Miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Es por esto que no pueden mantener un peso corporal normal. Muchos adolescentes con anorexia restringen la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen, y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.

La Bulimia: Experimenta ataques de voracidad que vendrán seguidos por ayunos o vómitos para contrarrestar la ingesta excesiva, uso o abuso de laxantes para facilitar la evacuación, preocupación excesiva por la imagen corporal y sentimientos de depresión, ansiedad y culpabilidad por no tener autocontrol. Las personas que padecen dicha enfermedad llegan a tener hasta 15 episodios por semana. Afecta principalmente a personas jóvenes, en su mayoría son mujeres; también afecta a personas que han padecido anorexia o han realizado dietas sin control. Intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales.

Vigorexia: Es un trastorno caracterizado por la preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal dismorfofobia que puede presentar dos manifestaciones: la extrema actividad del deporte o, la ingesta compulsiva para subir de peso ante la percepción de estar aún demasiado delgado. Aunque los hombres son los principales afectados por la vigorexia, es una enfermedad que también afecta a las mujeres.

Megarexia : Es un trastorno opuesto a la anorexia nerviosa. Descubierto y denominado «megarexia» por el Dr. Jaime Brugos, en su libro Dieta isoproteica (editado en 1992) y ampliado en su libro Isodieta (en 2009). Suelen ser personas obesas que se miran al espejo y no lo perciben; por eso no hacen ninguna dieta; por eso se atiborran de comida basura (calorías vacías). Ellos se perciben sanos. Son en cierta forma, personas obesas que se ven delgadas a causa de la distorsión de la percepción que caracteriza a los trastornos alimentarios, cuando la desnutrición que padecen (son obesos desnutridos por falta de nutrientes esenciales en su alimentación), llega a afectar a su cerebro, momento en el que, como sucede con la anorexia, su trastorno alimentario se convierte en una grave enfermedad.

Permanexia: Atenta a las personas que al estar obsesionadas con el sobrepeso y con el miedo a engordar se someten a dietas permanentes (de bajo contenido calórico, ya que su principal obsesión son las calorías que aportan los alimentos) y que podrían terminar padeciendo anorexia o bulimia en un futuro más o menos cercano. No se preocupan solo de ingerir productos saludables, sino que su atención se centra en el valor energético de los alimentos. Las consecuencias de este trastorno alimenticio son el mal funcionamiento de la glándula tiroides, acelerándola y desembocando en hipertiroidismo.

Ortorexia: Es aquel trastorno donde la persona come alimentos que ella considera saludables, pero que en realidad no lo son. Potomania: se relaciona con el consumo excesivo de grandes cantidades de agua con la intensión de llenar el estómago y así evitar comer y ganar peso.

Polifalia: es el trastorno alimenticio donde el joven siempre tiene mucha hambre a pesar de haber comido sus alimentos adecuadamente.

Para la endocrinólogo, Dra.Marisol Mesa, “la pérdida de peso y de masa muscular, periodos de ansiedad, mareos y desmayos, son características de un paciente con una mala alimentación, ya que los valores nutricionales se encuentran en sus niveles más bajos, por la falta de nutrientes que le proporcionan al organismo los carbohidratos, proteínas, minerales, grasas y vitaminas necesarias para el buen desarrollo del mismo”.

La también especialista en Nutrición y Dietética, resaltó que es de mucha importancia la vigilancia de los padres sobre sus hijos. “Deben estar pendiente de los alimentos que ingieren sus hijos, así como llevarlos a un control por lo menos cada dos o tres meses al pediatra, al chequeo correspondiente. Ésto permitirá de manera temprana diagnosticar si el joven está padeciendo de algún trastorno alimenticio (anorexia, bulimia, entre otros)”.

Mesa, hizo énfasis en lo importante que es recordar que este tipo de trastornos también pueden tener orígenes hormonales. La especialista refirió que de ser diagnosticado con alguna de estas patologías, el niño o adolescente debe ser referido para su posterior tratamiento por un equipo multidisciplinario integrado por endocrinólogos, nutricionistas, psiquiatras y psicólogos.

La psicóloga del Instituto de Nutrición de Paraguaipoa, Yaneira Chacón, aseguró que “de diagnosticar alguna de estas enfermedades se debe realizar una evaluación psicológica de acuerdo al tipo del TCA”. La especialista también aseveró que los padres deben estar conscientes de la realidad del joven, convertirse en apoyo del afectado y no en padres exigentes de un cambio inmediato físico y mental. “El adolescente que tenga un TCA necesita aprender a amarse y aceptarse, sea cual sea la apariencia física, esa es la primera recomendación que debe seguir el joven”, dijo Chacón.

Por su parte, la nutricionista de Instituto Nacional de Nutrición (INN) “Unidad Trujillo”, Yenire García, destacó que todos los alimentos son importantes para la nutrición de los adolescentes, pero en la actualidad se están presentando trastornos nutricionales fundamentados en la moda, donde la mayoría de los jóvenes que los padecen buscan tener un cuerpo delgado o una figura esbelta, sin medir el daño que se están ocasionando al ingerir sustancias o suplementos nutricionales no recomendados por un especialista.

García, aclaró “que el adolescente puede tener un peso y talla adecuada a su edad sin someterse a dietas rigurosas o consumiendo suplementos nutricionales no aptos para su organismo”.

Recomendaciones:

Especialistas en materia de nutrición concuerdan en que la alimentación debe ser balanceada y la ingesta de suplementos nutricionales debe ser rígidamente prescrita por expertos en la materia. Asimismo, recomendaron los siguientes pasos para brindarle al organismo los nutrientes necesarios:

  • No auto medicarse suplementos alimenticios.

  • Comer tres comidas diarias: desayuno, almuerzo y cena.

  • Consumir frutas y hortalizas.

  • Comer vegetales.

  • Consumir lípidos.

  • Ingerir carbohidratos y cereales.

  • Comer tubérculos (papa, ñame, yuca, ocumo, topocho y plátano).

  • Consumir proteínas como carnes, pollo, pescado.

  • Ingerir azúcares naturales.

  • Realizar ejercicio cardiovascular una hora diaria. Ingerir agua moderadamente.

  • Ingerir grasas naturales.

 

Foto Cortesia.-

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Prensa Idenna Trujillo.-

 

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